El fabricante va primero
Una especificación se toma de la empresa que fabricó el reloj: su propia página de producto, su propia ficha técnica, su propio catálogo. Diámetro, grosor, calibre, reserva de marcha, cristal, estanqueidad y precisión declarada salen de ahí.
Cuando una referencia se ha descatalogado y el fabricante ya no la publica, la siguiente fuente es un distribuidor autorizado que imprima la referencia exacta en la página. Por debajo de eso paramos, en vez de suponer.
Cada ficha lista las fuentes con las que se construyó y la fecha en que se consultó cada una. Están al pie de la ficha, donde se pueden comprobar.
Una referencia es un reloj
Un número de referencia no es un nombre de modelo. SRPD55K1 y SRPD53K1 son la misma caja con esferas distintas, y una especificación copiada de uno a otro está mal sin más, aunque la diferencia sea invisible en una fotografía.
Por eso el catálogo se organiza por la referencia exacta. Las especificaciones, las fotografías y el enlace a la tienda pertenecen a esa referencia y a ninguna otra.
La única excepción es la codificación regional. El mismo reloj se vende como J1 en Japón y como K1 fuera, y tanto Seiko como Orient lo hacen. Cuando un sufijo identifica el mismo reloj con la misma especificación, se registra como referencia alternativa en la misma ficha. Cuando marca un reloj realmente distinto, tiene ficha propia o no tiene ninguna.
Qué no cuenta como prueba
Hay fuentes que parecen hechos y no lo son. Nada de lo siguiente cuenta como prueba de una especificación:
- Anuncios de marketplace, incluidos Amazon y eBay. Los vendedores se copian entre sí, y un anuncio describe lo que se vende, no lo que se fabricó.
- Mensajes de foro, subreddits e hilos de comentarios.
- Fragmentos de buscador y resúmenes generados por IA. Una frase segura de sí misma no es una fuente; es una frase.
- Otras webs de relojes, salvo que estén citando un documento del fabricante que después podamos leer nosotros.
No es un juicio sobre esos sitios. Es que una cifra necesita un documento detrás, y ninguno de ellos lo es.
Lo que no se sabe, no se sabe
La regla que más cuesta y más importa: un campo que nadie ha publicado se queda vacío.
El caso habitual es la distancia entre asas. Casi ninguna marca la publica, y es justo la medida que decide si un reloj entra en una muñeca. Sería fácil estimarla a partir del diámetro. No lo hacemos, porque una estimación impresa en la misma tabla que un dato del fabricante deja de distinguirse de él.
Cuando a una ficha le falta algo importante, la página lo dice con nombre y apellido: Bulova no nombra el movimiento del Surveyor, y la ficha dice eso en lugar de rellenar el hueco. Los campos sin confirmar se listan en la propia página, no en una nota interna.
Un hueco que se ve es más útil que una cifra que no se puede comprobar.
De dónde salen las fotografías
Una fotografía también es una especificación. La imagen equivocada sobre la referencia correcta es el mismo error que el grosor equivocado, y cuesta más verlo.
Cada archivo de imagen lleva un registro de procedencia: de dónde salió, si es la fotografía del propio fabricante o la de un distribuidor autorizado, cómo se estableció su identidad y en qué fecha. Las imágenes que no podemos atribuir se marcan como tales y nunca se usan para representar el producto ante los buscadores.
El orden es estricto. Primero la fotografía del fabricante, después la de un distribuidor autorizado. Una imagen sin procedencia registrada puede aparecer en una galería, señalada, pero nunca puede ser la fotografía adjunta a los datos de producto que lee Google.
Amazon es una tienda, no una fuente
Cuando un reloj tiene enlace a tienda, cobramos una comisión si compras a través de él. Se declara en cada página que lo lleva, y no cambia nada de cómo se establecen las especificaciones de arriba.
Un anuncio de tienda nos dice tres cosas y solo tres: si se está vendiendo la referencia exacta, si hay existencias y a dónde va el enlace. Nunca aporta una medida, un calibre ni una fotografía al catálogo.
Y el enlace tiene que ser el reloj. Un anuncio del mismo modelo en otra referencia no recibe botón. Es mejor no tener botón que tener uno al reloj equivocado: a quien lo pulsa se le ha dicho algo falso sobre lo que estaba leyendo.
Lo que no hemos hecho
Casi todo lo que aquí se escribe es análisis de especificaciones publicadas, no un informe de uso. Cuando es así, la página lo dice, y el lenguaje se mantiene honesto: un reloj mide 38 mm de diámetro y 11,4 mm de grosor sobre el papel, y te diremos qué suele significar eso en una muñeca, pero no te diremos cómo se sintió en la nuestra.
Esa distinción está en los datos, no confiada a la redacción. Una reseña marcada como análisis de especificaciones no puede emitir datos estructurados de reseña, por completa que sea. Solo puede hacerlo un reloj que se haya tenido y llevado de verdad.
Cuando nos equivocamos
Nos pasará. Un fabricante actualiza una ficha técnica, una referencia cambia a mitad de producción, o sencillamente leemos mal una cifra.
Si encuentras un error, escríbenos con la referencia y, si puedes, con la fuente. Las correcciones de una especificación se hacen contra el documento del fabricante, no contra el argumento: que nos digan que estamos equivocados no es lo mismo que que nos lo demuestren, y solo lo segundo cambia una cifra.
Cada página muestra la fecha de su última actualización, para que se vea de cuándo son los datos que estás leyendo.
